Un caso para el Inspector Chinea
Hoy la cruda realidad me deparaba una mala noticia: Chela ha muerto. Creo justo dedicar unas líneas a una de esas personas que lo animaban a uno a sentarse a escribir. Para mí era uno de esos columnistas de oficio, con una pluma siempre dispuesta a laminar la compleja actualidad isleña en pedacitos digeribles para sus lectores: una tarea casi comparable al placer que mostraba cuando escribía sobre su otra gran pasión, el arte culinario. Sus crónicas de guachinches varios del norte de Tenerife constituyen un referente imprescindible para los amantes de la gastronomía popular canaria. Sin embargo, curiosamente, lo que primero me vino a la mente cuando repasé de memoria donde había leído a Chela, fue su serie de relatos cortos de misterio que tenían al Inspector Chinea como protagonista de numerosos misterios y enredos. Aparecieron un verano en el dominical del Canarias 7 y al menos yo disfruté mucho viendo aquella canarización del género detectivesco, en ambiente, modo, situación y personajes. Sin embargo ¡ironías del destino!, ni el mismísimo Inspector Chinea tendría hoy una explicación plausible para una muerte tan sorprendente como innecesaria, la que nos ha arrebatado a una de las mejores firmas de Canarias.













Escribe un comentario