Nueva Canarias, la R.I.C. y la quiebra social

 Román Rodríguez firmaba un artículo llamado “Profunda quiebra social” el pasado 31 de agosto en el diario digital Canariasahora.com[1], en el que, a cuenta de la publicación del último informe del Consejo Económico y Social de Canarias, enumeraba una serie de indicadores que muestran a claras luces la situación de atraso de las islas. Renta media por hogar, renta media por persona, nivel de precariedad, porcentaje de pobreza relativa,… todos los datos apuntan a que la pobreza no es ya un elemento coyuntural sino que se ha quedado a vivir entre nosotros. Concluye el líder de Nueva Canarias afirmando que “es urgente cambiar las formas de gobernar para poner el acento en la mejora de la economía productiva y el empleo (…) desarrollando políticas que generen riqueza y empleo, y favorezcan el interés general y no los negocios de unos pocos”.

No podemos estar más de acuerdo. Sin embargo, a la vez, no podemos olvidar que Román Rodríguez fue presidente del Gobierno de Canarias de 1999 a 2003 y que las tendencias de las que habla no aparecen por arte de birlibirloque coincidiendo con su abandono del proyecto de Coalición Canaria sino que, antes bien, se instalaron cómodamente en la década de afianzamiento del citado grupo político. A este respecto no sólo los mismos informes del Consejo Económico y Social son esclarecedores, sino también los de Cáritas de Canarias. Achacar ahora a Coalición Canaria el atraso social de las islas como si uno no hubiera tenido nada que ver con todo aquello constituye como mínimo un ejercicio de amnesia selectiva poco responsable.

A la luz de todo esto, conviene volver a traer a colación el debate acerca de la Reserva de Inversiones de Canarias (R.I.C.). Prorrogada hasta el 2013, dista aún mucho de convertirse en algo más que un elemento de corrección del superávit de transferencia de rentas de Canarias al Gobierno de España, por ejemplo, en un instrumento de política económica que ejerza una verdadera función redistributiva de la que se beneficie el conjunto de la sociedad de las islas. Antes bien, se puede afirmar sin tapujos que la Reserva de Inversiones se ha convertido en la suerte de “vacaciones fiscales”, herramienta al servicio de los poderosos de las islas, que han venido denunciando sectores progresistas de la sociedad canaria, aunque sin demasiado eco. Sinceramente, el que la nueva R.I.C. se vincule ahora a la creación de nuevo empleo nos parece insuficiente, considerando las posibilidades que, en nuestra opinión, posee tal instrumento fiscal.

El señor Román Rodríguez y Nueva Canarias entera tienen una excelente oportunidad de rectificar: hagan de la lucha contra esta R.I.C. su caballo de batalla contra el gobierno de la derecha canaria y la derecha española. Cifran los entendidos en treinta y seis mil millones de euros la cantidad acumulada en la Reserva por los empresarios canarios hasta el año 2006, o sea, el presupuesto para el 2007 de la Consejería de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno de Canarias ¡multiplicado por seis! ¿Qué justificación ética y política puede tener el que semejantes rentas del capital no tributen impuestos? ¿Debemos pensar que simple y llanamente es mejor que la R.I.C. no exista, dando por imposible el que existan instrumentos fiscales que sirvan a la par al autogobierno y a la cohesión social del país?

Demuestren que de verdad les importa la “quiebra social” más allá del tacticismo y el regate corto contra CC y el PSC. No contribuyan con su mutis por el foro a agrandar la misma y hagan caso a sus propios documentos volviendo a situar en la agenda, frente al gobierno de la derecha, una R.I.C. que, como instrumento de política económica, tenga una orientación social y sostenible que enfrentar al modelo que actualmente padecemos, sirviendo de paso para atemperar nuestras desventajas estructurales. Si Nueva Canarias quiere cobrar credibilidad como proyecto nacionalista y progresista ante sus votantes y no aparecer como una escisión de Coalición sin mayor norte político, debe hacer lo que se le supone a una fuerza nacionalista y progresista: reclamar el uso social y sostenible de los fondos de la Reserva de Inversiones y exigir que el dinero recaudado en Canarias revierta en la construcción de un país más justo e igualitario. Otra cosa sería ponerse objetivamente del lado de los que, a espaldas de los intereses generales, se lucran obscenamente, aprovechándose de la pobreza de tanta gente y viviendo muy cómodos de la quiebra social.  


[1] http://www.canariasahora.es/opinion/1234/ 

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~ por Josemi en Domingo 2 septiembre 07.

2 comentarios to “Nueva Canarias, la R.I.C. y la quiebra social”

  1. Bueno no me preocupa mucho el asunto, ya que esta mas que claro lo que desea esta gente. Nada mas ni nada menos que lo mismo que CC: MAMAR. Que se vistan de progresia y de nacionalismo ya no se lo cree “naide”. Saludos y felicidades por el Blog.

  2. gracias por el comentario. saludos.

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