Poli bueno, poli malo

La verdad es que últimamente un lunes sin ese regusto extraño que deja el último editorial de El Día, ni es lunes ni es nada. Además, es estrictamente imprescindible el ejercicio de comentario de texto con que el Canarias 7 regala a sus lectores, predicando rigurosidad política donde no hay sino lucha de intereses mediáticos y empresariales. De otra manera, parecería que Canarias no es ese país extraño de nuestras entretelas y que desde la metrópolis aparece envuelto a veces en mil ropajes que lo hacen irreconocible.

En cualquier caso, la semana, además de las bravatas del independentismo sobrevenido de Don Pepito y su consiguiente respuesta soriásica, nos dejó un episodio más de la particular comedieta pre-electoral.  Ya ayer dediqué algún espacio a los últimos movimientos de López Aguilar. Su entrada en la política canaria como “elefante en una cacharrería” no puede dejar indiferente a nadie. Como también pica lo que puede por aquí, en la metrópolis, estoy seguro de que será un habitual en estas páginas. Sin embargo, hoy les toca al poli bueno y al poli malo, esa pareja clásica que, en las malas películas se encarga de lanzar mensajes contradictorios con el fin de confundir y hacer que el acusado, temiendo al malo, caiga en las redes del bueno.  

Algo así sucede con los dos máximos dirigentes de Nueva Canarias en la isla de Gran Canaria, porque más allá de esta isla, como diría Guerra, “el abismo”.  Cuando más vehemente se pone Román Rodríguez con el asunto de que “con Coalición, ni de coña”, más conciliador aparece Paco Santiago diciendo que “ya veremos” y que lo del Senado es diferente. Tiene uno la sensación de que en este reparto de papeles, quizás Carmelo Ramírez hubiera dado mejor el perfil de “poli bueno”mientras que, a la vez, reconozco que Román es insuperable en su papel. 

Si uno fuera de Coalición, se lanzaría corriendo a los brazos del alcalde de Telde, sobre todo dadas las expectativas electorales de la CoCa en la provincia de Las Palmas. Claro que las expectativas de Nueva Canarias, tampoco son para tirar voladores. Pero como uno no es de nada, lo único que puede hacer es asombrarse y compartir su asombro ante este teatrillo que no tiene otro fin que el de enredar y enredarnos, cuando sabemos tan bien lo poco que cuentan estas firmezas ideológicas irrenunciables si de lo que se trata es de contar garbanzos. Ahora que lo pienso, más que del poli bueno y el poli malo, todo esto trata de los hermanos Hernández y Fernández, compañeros de fatigas de Tintín, expertos en decir siempre lo mismo, aunque pareciera que iban a decir algo diferente. “Nunca volveremos a pactar con Coalición”. “Yo aún diría más, con Coalición nunca más volveremos a pactar”. Pues eso, de chiste.

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~ por Josemi en Lunes 8 octubre 07.

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