House y la izquierda nacionalista canaria

Vuelve House así que aprovecho para pedirle un diagnóstico sobre la izquierda nacionalista canaria: “Doctor House, la paciente muestra una falta de reflejos preocupante, no reacciona a no ser que el dolor sea intensísimo, lo que le hace llevar el cuerpo y el alma lleno de moretones. Además, la atrofia de los sentidos es especialmente grave. Ni ve ni oye con la seguridad de un individuo de su edad. Los tropezones, caídas y confusiones son frecuentes. Esto viene sucediendo hace más o menos unas dos décadas aunque la paciente no sabe concretar una fecha. Por más que muchos especialistas apuntan a un origen infeccioso externo, quizás no habría que descartar algún proceso degenerativo interno. Aún es pronto para decir si sería un proceso irreversible pero ¿cree que podemos descartar esta posibilidad? No podemos olvidar además que la paciente experimenta súbitos episodios donde se autolesiona, lo cual nos hace temer por su vida. Como especialista en neurología y enfermedades infecciosas, ¿cree que se puede salvar?” 

He aquí el diagnóstico que me devuelve el Dr. House: “Escucha, niñato, yo no tengo la bola de cristal para curar a todos los pirados que llegan. Por lo que me cuentas, esta tipa o da un vuelco radical o se quitará de en medio pronto. Por mí que se vaya al otro barrio, ya tengo demasiados enfermitos en la sala de al lado, pero, como me pides un diagnóstico, ahí va: la  paciente sufre un cuadro múltiple de debilidad ideológica –demasiados catecismos viejos-, mala relación con la sociedad – amor-odio insuperable-, sectarismo mayúsculo que se manifiesta en la permanente confusión de enemigo –siempre ataca al virus equivocado,… Esto explica el que tenga esta birria de organismo y apenas se tenga en pie. Por otra parte, el mal funcionamiento de los sentidos indica un escaso conocimiento de su entorno y en cuanto al origen de los males, me inclino por un ataque múltiple externo e interno. Si logramos solucionar los problemas internos nuestra enfermita se hará más resistente y casi inmune a los ataques externos, aunque, personalmente, yo no me haría demasiadas ilusiones. La encuentro debilucha, sin ganas de curarse,… Los veo así todos los días. En mi opinión, le quedan tres afeitadas.” 

Cuando logro recuperarme, le pregunto de nuevo: “¿Y entonces qué hacemos?” “Tú sigue con lo tuyo; yo, por mi parte, le voy a inducir un coma para ganar tiempo”. Y así nos quedamos los dos, ganando tiempo no sabemos muy bien para qué.

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~ por Josemi en Viernes 26 octubre 07.

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