Impresiones parlamentarias

Chiquita carajera la que se montó el otro día en el Parlamento de Canarias a cuenta del revival del “Caso Eólico”. La intervención de López Aguilar casi le provoca un síncope a más de uno, más concretamente, José Miguel González (CC) y Manuel Fernández (PP). A mí todo esto me remueve también muchos recuerdos, fíjense. Me acuerdo perfectamente de Celso Perdomo, principal imputado en el “Caso Eólico”, moviendo los hilos de la derecha estudiantil en el claustro de la Universidad de Las Palmas, ya desde entonces en la sombra, como preludio de su paso por el chalet de Tafira. Me refiero al Salto del Negro, no el chalet de Soria, que tenía un precio de alquiler parecido, por cierto. Me acuerdo también de Manuel Fernández cuando montó una ficticia “Comisión para la Defensa del Progreso de la isla de El Hierro” y pegaron cuatro carteles fotocopiados por La Laguna con un mapa de la isla y una foto del Challenger despegando desde la Hoya de Tecorón. No consigo acordarme de quién fue el cenutrio que en aquella comisión de investigación (¡qué les gustan una comisión y unas dietas a estos políticos!) soltó aquello de “no podemos permitir que Canarias se quede atrás en la carrera espacial”, como si Canarias fuera a competir con los programas de la Guerra de Galaxias de Estados Unidos, etc. Me acuerdo de más cosas pero no las voy a contar todas hoy.  

Una cosa sí que me llamó la atención del debate en el Parlamento, no por novedosa, sino por persistente. López Aguilar continúa poniendo toda su arte oratoria más al servicio de la defensa del Gobierno de Zapatero que a la articulación de un proyecto alternativo para Canarias. No es que yo espere mucho del PSC en cuanto a este segundo objetivo pero es que se supone que es lo que le toca, ¿no? Uno oye a López Aguilar hablar de, por ejemplo, la “renovación de la planta hotelera obsoleta” y, como en Annie Hall, la excelente película de Woody Allen, parece que puede leer los subtítulos: “Vaya coñazo de tema. ¡Con lo que yo he sido!”. A mí el que no se haya despojado de ese tonillo de “yo estoy aquí porque no me queda más remedio” sí que me parece un ataque al honor del Parlamento, por usar las palabras de José Miguel González y Manuel Fernández y no el que les recuerde, en su cara, que medio gobierno está bajo sospecha. Por último, Manuel Fernández, esa lumbrera patria de la ciencia política, nos dejó la perla del debate. En mitad de una alocada réplica le espeta el herreño al canarión algo así como: “Vuélvase usted al Parlamento Nacional, a Madrid, que en veinticinco años de Parlamento Canario no se habían visto tantos corruptos en este Parlamento hasta que llegó usted”. Y yo, al oír semejante frase, hice lo que nunca pensé que haría: me saqué el cachorro ante tan gran verdad que dijo Fernández. Efectivamente, golfos los ha habido siempre, pero desde que llegó López Aguilar nunca se habían visto tantos ni tan claramente.

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~ por Josemi en Domingo 18 noviembre 07.

Una respuesta to “Impresiones parlamentarias”

  1. Muy bueno el comentario. Te añado un dato más. Me comentan mis colegas periodistas que cuando llegan a las ruedas de prensa de Juan Fernando, empieza a hablar cabreado y no baja el tono hasta el final. Causa risa entre los que cubren la noticia porque no se creen que alguien pueda estar siempre tan enfadado y crispado todo el tiempo. No es normal…

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