Los nacionalistas y la memoria histórica

Era la noche más fría de lo que llevamos de invierno madrileño. En un antro cualquiera, un amigo canario y yo nos arrancamos a hablar acerca de la Guerra Civil en Canarias. Mi amigo me comentaba con cierta amargura que, a pesar de tener algo de “corazoncito nacionalista”, siempre ha rechazado el desprecio que tradicionalmente se ha tenido desde el mundo nacionalista canario hacia el Golpe de Estado y la Dictadura franquista, la represión, los asesinatos,… No me quedó más remedio que darle la razón. Aun en el ámbito de la izquierda nacionalista parece cultivarse una visión de la historia de Canarias que va desde la época de la Conquista hasta el momento fundacional del nacionalismo canario a finales del XIX,  con Secundino Delgado y Wangüemert, para detenerse en el periodo actual, inaugurado en los últimos años del franquismo y posterior transición. Sobre la Guerra Civil y las tres décadas de dictadura normalmente se pasa a vuelapluma. Un caso contrario lo podemos encontrar en la obra del independentista Víctor Ramírez, que escapa a esta amnesia selectiva en novelas como Nos dejaron el muerto. La explicación de esta particular historiografía de Canarias tiene que ver, a mi juicio, con la práctica ausencia de referentes nacionalistas en esta época. Para los que conciben el nacionalismo como una búsqueda en el pasado de las razones que justificarían una determinada postura política presente, debe ser decepcionante, por inútil, tratar de buscar elementos de carácter nacionalista en los periodos de los que hablo. A veces, rizando el rizo, se alude a “nuestra memoria histórica” circunscribiendo un asunto tan amplio al asesinato de Javier Fernández Quesada. Quizás Guillermo Ascanio, que ha sido objeto de un libro de reciente publicación, sea una excepción en el panorama de figuras relevantes de la izquierda republicana defensores de la construcción nacional canaria –por cierto, falleció en la defensa de Madrid. Por lo demás, el retraso de la aprobación del Estatuto de Autonomía para Canarias durante la II República –sorprendente cómo se repite la Historia a veces-, la limitada influencia de experiencias como el Partido Federal Canario de Franchy y Roca y el predominio de una concepción leninista acerca del derecho de autodeterminación de las naciones en la organización más poderosa durante la II República en Canarias, el Partido Comunista,… explican esta debilidad del discurso nacionalista en el periodo republicano.

Para los que concebimos el nacionalismo como una mejora democrática en una sociedad determinada en el presente, en la medida en que acomoda la soberanía a la comunidad política y acaba con las injerencias y suplantaciones, no resulta en absoluto contradictorio reconocernos en el impulso emancipatorio de los hombres y mujeres de la II República, identificarnos y compartir sus ideales y, por último, vivir como nuestros los sufrimientos padecidos por tantas personas comprometidas con la libertad. Si no pudiéramos hacerlo y no nos sintiéramos orgullosos por ello, no podríamos ser honestos nacionalistas ni personas honestas.

P.S: Aquellas personas interesadas en conocer algo más acerca de los episodios represivos en Canarias pueden visitar la página Municipio de San Lorenzo, iniciativa de la Asociación para la recuperación de la Memoria Histórica y el municipio de San Lorenzo. Ya traté estos temas de manera también superficial en una entrada anterior que contiene un enlace a un vídeo muy interesante. La Asociación por la Memoria Histórica de Arucas (Gran Canaria) realiza un encomiable trabajo en la recuperación de restos de fusilados en Arucas y en Fuencaliente (La Palma) la Asociación para la Memoria Histórica de La Palma ha logrado recuperar los restos de los “13 de Fuencaliente”. Éstas son sólo algunas de las iniciativas; no pretendo ser exhaustivo ni agotar el tema. Volveré sobre él y agradecería que me comunicaran la existencia de cualquier otro dato de interés.   

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~ por Josemi en Lunes 31 diciembre 07.

6 comentarios to “Los nacionalistas y la memoria histórica”

  1. Hola, Josemi.

    No podría estar más en desacuerdo con tu concepción política (al menos por lo visto en tu perfil), pero me alegra haber encontrado este sitio de un canario, como yo, donde leer artículos interesantes bien escritos.

    Un saludo.

  2. Bueno, pues nada, ya dije una vez que más prefiero la crítica sincera y constructiva que el acuerdo adulón así que, bienvenido.

    Un saludo.

  3. Sería interesante indagar sobre el papel que tuvo en la 2ª República el Frente Único Revolucionario (FUR) unión de las juventudes del PCE y del PSOE en Canarias que defendía el derecho de autodeterminación de Canarias, tan lejos de lo que defienden esos partidos ahora. El PCE funcionó de una forma muy autónoma respecto al estatal entre otras cosas porque fue fundado por gente que venía de Cuba y no como una sucursal desde España.

  4. Ignacio Reyes García, independentista de izquierdas, también ha dedicado su tiempo a la memoria histórica de la Guerra Civil:

    http://www.terra.es/personal5/ygnazr/historia.htm

  5. Hola a tod@s,
    Me ha gustado mucho la entrada Josemi. Esta es una “esquina rota” que tengo con el nacionalismo. Fundamentalmente porque los canari@s asesinados durante la guerra y la posguerra fueron el mayor ejemplo moderno que tenemos de represión de un “pueblo rebelde organizado”, un pueblo que estaba en ofensiva contra el poder caciquil, un pueblo peligroso al que había que castigar con brutal contundencia.
    Los que están olvidados en esas fosas comunes no son “perros españolistas”, son nuestra gente, somos nosotros. Lo que les hicieron a ellos es exactamente lo que nos harían a nosotros si las circunstancias se repitieran. Por eso, ignorar a la generación del 36, como ha hecho historicamente el nacionalismo, me parece una brutal falta de respeto hacia nosotros mismos.
    Gracias a esta desmemoria las fosas comunes siguen ahí. Pero además, contemplamos impávidos cómo una autoproclamada “izquierda nacionalista” se alió sin ningún problema de conciencia con los herederos políticos de los asesinos del 36, del fascismo, con los que saben dónde están las fosas… En fin, con esa gente infame de ATI-CC.
    Al fin y al cabo ¿qué tiene prioridad: la construcción de una “nación interclasista” o la organización del pueblo? Para mi la elección está clara, pues no habrá una nación canaria que valga la pena sin la organización y el protagonismo de los sectores populares (estos son, trabajadores y clases medias progresistas). Y creo que en esto, coincidimos muchos.
    Pero es que además, ¿a santo de qué va a apoyar la burguesía canaria un proyecto para transformar las bases del poder político, un proyecto de empoderamiento popular? Porque cuando hablamos de nación canaria ¿nos estamos refiriendo a una transformación del orden político? ¿o no?

  6. […] herencia de la II República, el ejemplo de sus gentes, su lucha y su derrota. Como ya escribí en una entrada anterior, no veo contradicción alguna entre defender la construcción nacional de Canarias y reconocer la […]

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