La pervivencia del mauricismo

En estos días que pasé en Canarias tuve la oportunidad de leer un artículo bastante interesante: “El ocaso del mauricismo”, por Alejandro Zabaleta, publicado en La Provincia. Básicamente, el articulista hace un recorrido por los devenires de algunos de los más destacados representantes de esta “corriente” tan particular de la política canaria. Pongo lo de “corriente” entre comillas porque nunca estuvo entre los planes de José Carlos Mauricio crear una corriente. Antes bien, su praxis política se acercaba más a la de aquel otro estudiante de los jesuitas, Josif Stalin, tan denostado en lo público pero tan idolatrado íntimamente. Sólo comprendiendo el funcionamiento del culto a los mediocres practicado por Stalin, se puede entender, por ejemplo, la carrera política de  un Fernando González. A mi juicio, el artículo, aunque prometedor en sus intenciones, se queda corto. No penetra lo suficiente en la complejidad de la maraña mauriciana. Bien es verdad que para poder hacerlo, más que un artículo se hubiera necesitado un suplemento dominical, para ir abriendo boca,… Es famosa la anécdota en la que Fernando Sagaseta decía: “algún día la Ciencia estudiará el cerebro de José Carlos y nos dirá qué es lo que tenía dentro”. ¿No habrá quien escriba la biografía de este personaje, clave para entender la historia de Canarias de los últimos cuarenta años? Se le queda a uno la miel en los labios. ¿Por qué no incluye el periodista a los hermanísimos, Hilda y Mamé? ¿Y por qué no habla de Viéitez, mauricista hasta el otro día? ¿En qué anda el propio José Carlos? ¿Será verdad que se ha retirado definitivamente? Lo que resulta claro, en mi opinión, es que el mauricismo no acaba con Mauricio ni sus seguidores, al contrario de lo que parece indicar el título del artículo que comento aquí. Sus peculiares modos de hacer política, que incluyeron la traición, el engaño, el despiste,… ya estarán para siempre entre nosotros. Desgraciadamente, no sucede lo mismo con su visión preclara ni su verbo ágil. Con José Carlos, ocurre algo parecido a lo que sucede con Lenin, el leninismo no murió con él y goza actualmente de excelente salud en organizaciones de todo tipo y color político: partidos de derechas, izquierdas, oenegés, osigés, organizaciones ecologistas,… Quizás por todo esto sólo el mismo Mauricio pueda escribir su propia historia y acabe diciendo, como Winston Churchill, “la Historia me tratará bien. Lo sé porque me voy a encargar de escribirla”. Será una Historia que leerán y juzgarán nuestros descendientes. Para los que lo padecimos, José Carlos Mauricio ya está juzgado y condenado.

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~ por Josemi en Miércoles 9 enero 08.

2 comentarios to “La pervivencia del mauricismo”

  1. Resulta difícil hacerse una idea, de la magnitud histórica de Jose Carlos Mauricio en estas islas. Pero para muestra un botón. Poco después de que anunciara su adiós a la política activa leí un comentario en un blog q rezaba:

    “El adiós de Jose Carlos Mauricio a la vida política, alegrará a muchos y dejará un inmenso vacío en muchos otros, seguramente mucho más en aquellos que daban sentido a su vida desahogando el odio visceral hacia su persona, la injuria y la calumnia fueron una constante. Que van hacer ahora, sin diana a la que disparar.”

    Pues he aquí la respuesta, seguir disparando con saña… es una pena.

    8 meses después de que se retirara a disfrutar de su familia, y de los últimos días de su esposa, hay quien todavía conserva la necesidad de “juzgarlo y condenarlo”

    Así nos va.

  2. Resulta difícil hacer un juicio de valor unívoco sobre la figura de José Carlos. He tratado de no ceñirme exclusivamente a aquellos aspectos más oscuros de su biografía admitiendo la singularidad y la inteligencia de la persona. En absoluto he aludido -jamás lo haría- a episodios personales recientes. Sería una bajeza. No he mencionado los episodios más cuestionables de su última etapa que incluyen amistades peligrosas con elementos como Soria y la famosa LOPESAN. Sin embargo, aunque a usted no le agrade, no puedo maquillar ni ocultar mi opinión acerca de quien eligió ser capataz de ATI antes que líder natural de una izquierda nacionalista, de quien conspiró sin descanso con el PSOE en la ciudad de Las Palmas para destruir la Unión del Pueblo Canario, de quien días antes del congreso constituyente de ICAN -falsamente reconvertido al nacionalismo- viajó a Madrid a negociar su integración en IU y el rédito que el habría de obtener, quien en pleno debate sobre la moratoria dijo que “lo que no puede haber son playas desiertas para solitarios caminantes” -algo que gustó mucho a la Patronal de la Construcción-, quien fue en viaje relámpago a “hablar” sobre Veneguera a Nueva York siendo Consejero de Economía y Hacienda, que presumía de tener “la llave” del gobierno en Madrid en las elecciones del 2000 y cuyo teléfono iba a sonar sin cesar la pasada noche electoral para resolver el futuro del Ayto. de Las Palmas,… Independientemente del juicio que puedan hacer los que vengan después, los que padecimos su natural concepción maquiavélica de la política no podemos hacer otro juicio diferente. Y aun así admito que a mucha gente -parece que a usted también- José Carlos les encantaba. Por mi parte, de ahora en adelante, y como no tengo ninguna obsesión ni saña contra Mauricio, las veces que circunstancialmente tenga que referirme a él lo haré en pasado, puesto que lo considero pasado de la historia política de Canarias. Y como usted mismo podrá comprobar en este blog hay muchísimos temas que dan sentido a mi vida. Un saludo y gracias por visitarme.

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