Soberanos

Cuando aquí, en la metrópoli, recibo alguna invitación de carácter amistoso, suelo llevar algún detalle autóctono que haga las delicias de los foráneos. Si la cosa va de tranquila y selecta, siempre quedo bien con algún caldo del norte de Tenerife o algún malvasía conejero. Si el asunto se pone rumboso, entonces directamente me decido por el ron miel canarión. Todos estos productos los encuentro sin demasiada dificultad en la licorería al lado de casa. Y siempre quedo bien. Por eso, y por más cosas, obviamente, me preocupa leer noticias como la que da cuenta de las dificultades por las que atraviesa el sector vitivinícola de las islas. Tenía al parecer la sensación totalmente infundada de que el asunto de los vinos en Canarias iba bien. Pues no. Dicen los entendidos que va fatal. Yo no sé si la solución a los problemas del sector pasa por equiparar las ayudas en las islas a las que tienen otras regiones ultraperiféricas –otro tema que se me acumula en la lista de temas pendientes- o reformar el AIEM, tal y como se recoge en la noticia que he vinculado. Más bien me pregunto si no será otro paso más en la subvencionalización de nuestra economía, aunque bienvenidas sean las subvenciones si ayudan a los sectores productivos a ser rentables, crear empleo de calidad y conservar cultivos tradicionales además de su valor paisajístico. Repaso de memoria la lista de productos canarios que sobreviven gracias a las subvenciones europeas y la pongo al lado de las crecientes demandas ciudadanas contra una cesta de la compra cada vez más cara donde los productos autóctonos apenas tienen cabida. Me sale una economía cada vez más dependiente y un sector primario en retroceso. Un país que ahora mismo va a empezar a importar el millo para el gofio. Cualquiera de ustedes seguro que tiene más conocimiento de todo esto que yo. Simplemente quiero transmitirles, desde la distancia, una sensación que, en mi opinión, va cobrando nitidez: resulta ya inseparable el objetivo de la soberanía alimentaria del de la autodeterminación. O construimos un mínimo mercado nacional que oponer a la potencia de las multinacionales o nos vamos para las Chacaritas. 

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~ por Josemi en Jueves 7 febrero 08.

5 comentarios to “Soberanos”

  1. Por desgracia y como pequeño ejemplo ya casi todo el millo para el gofio es importado y eso no es lo peor sino que ese millo es transgénico en porcentaje muy alto. Fuentes bien informadas me cuentan que un gofio que se hace en San Mateo es el único que usa millo del país en Gran Canaria. No sé el resto de las islas. Salvo, claro está, de pequeños molinos familiares que aún muelen una vez al año. La cosa está grave porque elementos como el REA sólo sirven para enriquecer a los intermediarios e importadores pero no hay que desanimarse, aún es posible cambiar las cosas.

  2. Jo, y eso que lo mío era sólo un ejemplo,… Aquí va otro: me cuentan de cierto queso de Valsequillo que gana muchos premios por ahí y que tiene un hermano bastardo de consumo interior hecho con leche en polvo aunque al mismo precio,… y los inspectores mirando para otro lado, jeje.

  3. Quisiera dejarte un solo apunte sobre los vinos canarios, nosotros somos un grupo de amigos que en todas nuestras celebraciones tomamos vinos de las islas, el grave problema es que debido a la poca cantidad que se produce su precio es alto, puedes comprar un rioja digamos medio por 3 ó 4 euros, mientras que cualquier vino canario no baja de los 5,50 ó 6 euros, nuestros caldos son excelentes pero no hay la suficiente producción.
    Ademas las bodegas prácticamente no dan a conocer su vinos, siempre los terminamos conociendo por el boca a boca, alguien lo tomo y lo trae o cosas similares.
    Es una pena esto, ya que es una industria limpia y que da trabajo a un montón de gente.
    Nosotros siempre que viene alguien de la península mandamos para allá vinos de las islas y cuando los prueban los alaban, no creo que pase por subvenciones, sino por una mejor distribución, aunque si nuestros vinos llegan a la península, me pregunto yo Que tomaremos nosotros????
    Saludos y sigue en la línea, te leo todos los días

  4. Se me olvido en el comentario anterior, si un día quieres quedar bien lleva a tus amigos el Sirah de la bodega Bronce o un cava de El Grifo o de Brumas de Ayosa de Guimar
    Saludos

  5. Muchas gracias por los ánimos, Carlos. Y por las recomendaciones. Ya apuntaba que no acababa de ver el asunto de las subvenciones demasiado claro. Está claro que si la producción es poca, el precio caro y la distribución mala, por muy bueno que sea el producto, muy bien no va a ir la industria. Sobre todo teniendo de competencia a un Rioja o un Ribera a menos de la mitad de precio. Yo, en cualquier caso, seguiré haciendo patria y comprando vinos del país. No soy consumidor habitual y la ilusión que me hace compartir un producto de mi tierra, no tiene precio. Un saludo, Josemi

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