La sombra de la higuera. Microrrelato

El asunto estaba claro. Si levantaba el brazo en el momento adecuado, las tierras que quedaban por detrás de la higuera grande, más acá de la acequia, se convertirían, después de los trabajos, en el mejor campo de golf de la comarca. Nunca un movimiento tan simple generó un torbellino de consecuencias tan enormes. Para encontrar gestos de parecida trascendencia, había que bucear en la Historia. En la Antigua Roma, según cuentan las crónicas de la época, el pulgar hacia arriba o hacia abajo del emperador decidía la vida de un gladiador. La mano certera de un verdugo en el cadalso obtenía similar recompensa, aún hoy en países bárbaros. El veredicto de un juez, descargado el conveniente golpe de mazo, podía alterar irremediablemente la vida de cualquiera. Sin embargo, ahora que se acercaba el momento de alzar el brazo, de unirse desde su humilde puesto de concejal de pueblito costero a la multitud de hombres que antes de él dejaron su huella en la Historia con sus aparentemente simples gestos, algo fallaba. Quizás fuera que recordaba la sombra de la higuera. Quizás la vergüenza.

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~ por Josemi en Miércoles 26 marzo 08.

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