Amanece el burócrata (microrrelato)

El burócrata se despertó sangrando por la nariz. La noche anterior había sido dura, igual que el frenesí de las últimas semanas. Tenía ahora la sensación -algo más que una sensación, en realidad- de que tal vez se había pasado con la coca pero ¿cómo renunciar al único factor externo que parecía venir siempre en su ayuda? Las cosas no iban bien; eso era un hecho. Costaba mantener el tipo nadando entre tantos tiburones y cocodrilos. Debía seguir dando la imagen de aquel joven idealista capaz de renunciar a todo menos a sus principios. Sin embargo, cada vez era más evidente que su ascensión profesional y pública sólo había sido posible soltando ese “lastre” moral e ideológico que antes lo mantenía pegado a tierra. Se miró por enésima vez en el espejo del baño mientras trataba torpemente de cortar la hemorragia con bolitas de algodón. Repasó mentalmente la agenda: rueda de prensa, luego firma de convenio con aquella entidad bancaria que quería hacerse un lavado de cara, más tarde pasar por la oficina, reunión para discutir el recorte de salarios en la ONG,… hasta la noche en que tenía reunión de comité.  Y vuelta a empezar. Ya no sabía si su vida era un ciclo –al decir de su agenda-, un delicioso paseo hasta la cima –según los titulares- o una caída en picado, si uno se fijaba en aquel viejo espejo donde la sangre que goteaba por sus incipientes arrugas le impedía mirarse directamente a la cara.  

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~ por Josemi en Domingo 20 abril 08.

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