Ser honesto y parecerlo

Dicen que la mujer del César no sólo debe ser honesta, sino parecerlo. La verdad es que es una cita un poco machista; quizás sería mejor decir algo así como “la familia del César, empezando por él mismo, debe ser honesta y además parecerlo”. El fondo no deja de ser parecido: cuando uno está expuesto a la opinión, como les sucede a lo que se dedican a la cosa pública, no puede ejercer según qué tipo de comportamientos. Uno no puede aprovecharse de su posición para contratar a su mejor amigo o a su hermano, por ejemplo. Uno no debe encargarle las vallas del pueblo a su hermano porque éste es el dueño de la ferretería. Ni contratar desde su cargo público a su antigua empresa. Tampoco debiera uno en medio de la incertidumbre económica hacer ostentación de privilegios y prebendas. No me estoy refiriendo a la creciente protesta sobre los malos modos y maneras de López Aguilar con todo aquel subordinado que se le acerca: a la denuncia pública del SUP se le une ahora la del CEP, de tal forma que a los socialistas canarios cada vez les quedan menos ganas de sacar la cara por el Director de la sucursal. Me estoy refiriendo a la reciente subida de sueldos de los señores parlamentarios canarios.

 

La profesión política debiera tener como componente fundamental la vocación de servicio lo cual no quiere decir, de ninguna manera, que deba ser obligatoriamente una actividad amateur o no profesional. Fue una conquista de la Revolución Francesa el que se admitiera que el Estado debía corresponder económicamente a sus servidores de tal manera que no fueran exclusivamente ociosos burgueses quienes se dedicaran a los asuntos del común. Es justo que tengan un sueldo digno que les permita dedicarse con comodidad a la actividad que han elegido: algo que muchísimos canarios no tienen, dicho sea de paso. Tampoco soy yo de los que va diciendo por ahí que “todos los políticos son unos corruptos”. No creo que sean más corruptos que algunos sindicalistas o algunos oesigeros profesionales, como diría Javier Ortiz. Es sólo que algunos están en otro nivel. Por eso mismo, lo sucedido en Canarias supera las fronteras de lo que un servidor al menos entiende como razonablemente honesto. En un contexto económico complicado, donde los indicadores no son precisamente halagüeños para la economía de las islas, han decidido sus señorías aprobarse una subida de sueldos escandalosa, sin contrapartidas, tal y como detalla el blog Fuerteventura Limpia y de la que se ha hecho eco no sólo la prensa isleña sino también la metropolitana. Es imprescindible no dejar de lado un elemento: la coincidencia de “las trillizas” -CC, PSOE y PP- en este asunto, ha vuelto a dejar al descubierto la miseria más vergonzante: no hay en Canarias oposición política por más teatrillo que haga López Aguilar en sus viajes de fin de semana. Además, llega tarde la propuesta de que los parlamentarios hagan público su patrimonio. Ya nadie se cree que quien tiene agallas para subirse de manera semejante y con tal descaro el sueldo, vaya a decir la verdad en ese asunto: ya me los veo poniendo sus propiedades a nombre de familiares y amigos. En fin, ésta es la clase política que tenemos: la que hemos elegido, por cierto. Una clase política que no se molesta en, al menos, parecer honesta.

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~ por Josemi en Jueves 1 mayo 08.

Una respuesta to “Ser honesto y parecerlo”

  1. De frase machista nada. Tiene dos mil años y, se supone, fue dirigida por Cesar a su mujer. ¿Si se la hubiese dicho a algun hijo adoptivo hablariamos de frase feminista. Cada cosa en su lugar y tiempo.

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