La consulta popular en Euskadi

A Zapatero le tocó responder en la entrevista que publicó El País el pasado domingo 29 sobre qué hará la Policía si Ibarretxe “pone las urnas”. Es la clásica pregunta que dice más de quien la hace que de quien la responde. El Presidente contestó: “El Gobierno vasco no puede poner urnas, no dispone de urnas ni de administración electoral”. Veamos las tres negaciones empezando por la última. El Gobierno vasco sí dispone de administración electoral. Organiza, como es fácil suponer, las elecciones autonómicas y es especialmente eficaz en, por ejemplo, el uso de las nuevas tecnologías, tal y como se pudo comprobar en las últimas elecciones. No estamos ni ante unas elecciones ni ante un problema de capacidad organizativa. Tampoco creo que sea un problema el no disponer de urnas. Seguro que si compras muchas te hacen un buen precio, si me permiten la broma. Ahora vamos al meollo del asunto: “el Gobierno vasco no puede poner urnas”. Sí puede. Al igual que pueden hacerlo, por ejemplo, el Ayuntamiento de Pájara para consultar a sus vecinos sobre el plan de ordenación urbanística, o el Cabildo de Tenerife, sobre el macropuerto de Granadilla, o el Gobierno de Canarias, sobre las prospecciones petrolíferas. No tienen el más mínimo interés en hacerlo pues participan de la cultura política mayoritaria en la que se sostiene que “consultas a los ciudadanos, las imprescindibles y sólo si el resultado, previsible, nos conviene”  y a la que Ibarretxe no es ajeno. Lo que no podrían dichas instituciones, según el orden constitucional vigente “del que nos hemos dotado los españoles”, es promover un referéndum, algo que sólo podría hacer el Gobierno de España, y, por cierto, no con carácter vinculante puesto que la Sacrosanta Constitución (art. 92) sólo reconoce su carácter consultivo.

 

Entonces, se preguntará el lector, si la clase política miente abiertamente cuando dice que “el referéndum es ilegal” –puesto que ni es referéndum ni es ilegal- ¿qué es lo que molesta tanto de la consulta popular? El argumento de que “se divide a la sociedad” no deja de ser un recurso bastante flojo, como bien señala Javier Ortiz en su excelente columna “La consulta de Ibarretxe”. Dicho sofisma se apoya en afirmaciones del tipo de “la sociedad vasca está gravemente dividida y no conviene ahondar en dicha división con semejante consulta”. Con argumentos de este tipo, jamás hubiera habido un referéndum sobre la OTAN, por ejemplo, ¿o no expresaba dicho referéndum la división existente en la sociedad española en torno a dicho asunto? ¿Qué problema hay en, como se dice por aquellas tierras, “contar las habas”? ¿Suspendemos las elecciones porque expresan la división de la sociedad vasca? ¿Se soluciona dicha división hurtando la posibilidad de la expresión en las urnas? No creo que haya que ser muy perspicaz para darse cuenta de que lo que incordia enormemente es el tema en sí de la consulta –la posibilidad de renegociar el estatus de la Comunidad Autónoma Vasca en España- y, sobre todo, el que democráticamente se pueda constatar una respuesta favorable ante dicha posibilidad, algo que el tan “políticamente correcto” antinacionalismo lleva muy mal.  Es el mismo razonamiento perverso por el que no se suele consultar a la ciudadanía sobre, por ejemplo, los tratados de la Unión Europea. Temen algunos, con razón, que un “resultado adverso” dejara al descubierto lo endeble del andamiaje del Estado español,  ante la hipótesis de que la gente diga algo que no convenga en las normalmente elogiadas y ahora tan denostadas urnas. Eso es lo que les molesta tan profundamente.

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~ por Josemi en Martes 1 julio 08.

3 comentarios to “La consulta popular en Euskadi”

  1. No puedo dejar de relacionar esa endeblez del andamiaje español con la exaltación enfermiza estos días del nacionalismo españolero, provocada por el fútbol. Esos gritos de “yo soy español” y esos cantos a la unidad nacional (sic) son buena muestra de la necesidad de apuntalarse que tiene esa idea de España, gigante con pies de barro. ¿Se imaginan a alguna otra selección gritando lo obvio: “yo soy (ponga aquí la nacionalidad que sea)”?
    Cuídese y perdone por haberle colado el gol de nombrarle la bicha (el fútbol, digo =P )

  2. LLevas mucha razón en eso que planteas. No son los politicos nada partidarios de las consultas populares. Unas consultas que pondrían de manifiesto el abismo existente entre la clase politica y el pueblo llano.

    Aun recuerdo el asunto OTAN. Tantas vueltas se le dio a la pregunta que, al final, se ajustó a los que ellos previamente habían decidido.

    Estas pinceladas que estamos viendo un día si y otro también, nos pueden dar una idea de lo que exactamente se entiende por democracia desde las altas esferas del Estado.

    Salúos.

  3. Iván, tienes toda la razón. No me imagino a los franceses cantando “je suis français”. También es verdad que ganan más a menudo.

    Chacequem, yo no creo que Ibarretxe sea tampoco demasiado partidario. Lo que pasa es que como sabe que ganaría de calle, podrá utilizar el resultado como arma política. Eso me parece más legítimo que pretender coartar la opinión de la gente.

    Salud!

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