Razones antinacionalistas

La entrada de hoy va dedicada al antinacionalismo, ese tema del que ya he hablado en más de una ocasión. Sucede que hasta personas aparentemente cultas y racionales, cuando necesitan un haragán al que dar fuste, encuentran en el nacionalismo un candidato perfecto, atribuyéndole al mismo todos los males desde el siglo XIX para acá y alguno anterior. ¿Por qué? Creo que hay múltiples razones, como casi siempre. Sin negar que el nacionalismo –como prácticamente todas las ideologías- contiene elementos criticables y manifiestamente mejorables, más bien creo que son otras las razones que mueven a personas, normalmente sensatas, a adjudicar al mismo un papel tan preponderante en el origen de los males de nuestra sociedad. Por un lado, entre algunos hay un evidente interés en apoyar el avance de partidos y/o movimientos que se oponen a los partidos y/o movimientos nacionalistas (normalmente separatistas). En este primer caso, suele encontrarse la más o menos explícita defensa de una Nación –que no es nacionalismo, ¡qué va!-  y que es considerada legítima e inocua frente a otras naciones, que, o no son tales, o son ilegítimas amén de peligrosísimas. Por otra parte, aunque no excluyentemente, hay un afán casi desesperado por abrazar lo políticamente correcto, ideología exitosa de los tiempos actuales y que insiste en asignar al nacionalismo cuantos males sean pertinentes: aldeanismo, ombliguismo, chauvinismo, cortedad intelectual, culto a la violencia y proclividad a la misma, xenofobia, racismo, insolidaridad, etc. En ambos casos el universalismo, el cosmopolitismo, la modernidad, la razón ilustrada, el racionalismo, la intelectualidad,… caen siempre del lado antinacionalista, curiosamente. Suele ocurrir en una casuística tan amplia que encontremos un denominador común: un vasto desconocimiento sobre un fenómeno tan complejo que sólo es igualado por el desinterés por subsanarlo. Pero eso no es problema: ¿para qué echarle unas horas al asunto si se puede resolver a golpe de lugares comunes? Terminaré la entrada de hoy con algunos ejemplos extraídos de la prensa sabatina. Dejo para ustedes la siempre interesante labor de asignar a cada uno de los ejemplos una de las motivaciones por mí expuestas más arriba o cualquier otra que a ustedes se les ocurra. Primer ejemplo: Manuel Fraga afirma que “ser nacionalista es una traición a España y la Constitución”. Segundo: Juan Goytisolo asegura que “los motivos de una violencia así [un asesinato] son siempre nacionalistas, ideológicos, religiosos,…”. Tercero: Luisgé Martin recomienda leer a Borges, Paul Auster y Vasili Grossman como “algunos de los autores que al parecer nos hacen más libres y menos abertzales”. Cuarto: Juan Luis Calero asemeja el nacionalismo canario con “dejarte arrullar por la soñarrera unamuniana, el mito del paraíso, el arrorró y las coplas mil veces repetidas; hay que vestirse de mago y tener telarañas en el sombrero, ser aplatanado y dejarse adormilar por el poder establecido; entre una narrativa castrada desde hace años e incapaz de inventar historias más allá de Mararía y la sensación de estar domesticados para siempre en el ocio y en la vida diaria, bordeando el miedo al otro que nos impide fundirnos con el mundo y airear nuestra capacidad de decidir.” O sea que es nuestro “miedo al otro” -¿ustedes tienen miedo?- quien dificulta nuestra capacidad de decidir. ¿Qué capacidad de decidir, por cierto: la que tenemos o la que nos falta? Aquí lo dejo. Sé que el antinacionalismo me dará aún muchas razones para ponerme a escribir y no es cuestión de agotarlas todas hoy.  

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~ por Josemi en Lunes 1 septiembre 08.

14 comentarios to “Razones antinacionalistas”

  1. La cuestión está en que hay internacionalistas y nacionalistas a secas.

  2. O sea que no se puede ser nacionalista de izquierda canario, por ejemplo, y ser internacionalista a la vez. Mucho me temo que no es una forma de plantear los problemas que me acabe de convencer. En cualquier caso, gracias por pasarte, Komintern.

  3. Nacionalismo o antinacionalismo, a palo seco, es un falso dilema. Carece de sustento, de concreción, para resolver correctamente sus naturalezas y nuestras preferencias. Sin concretar, todo debate sobre nacionalismo resultará vacuo y volátil, reflejos de manias y falsas ideologías. Los nacionalismo pueden ser reaccionarios,pero también progresistas. Lo decisivo es descubrir la fundamentación política que los justifican;”análisis concreto de situaciones concretas”. ¿Quién con una poca tintura de conocimientos históricos puede negar la naturaleza progresista de los nacionalismos que aglutinaron las emancipaciones de las colonias españolas en América? ¿Y los más recientes nacionalismos africanos? ¿Quién con esa misma leve noción soslayará el carácter profundamente reaccionario del nacional-catolicismo español aún coleando? Consiguientemente,pues, ser coherente con los valores democráticos exigirá posicionarse con los nacionalistas unas veces y otras colocarse en abierta oposición.
    La frase de Fraga es paradigma de como muchos ultranacionalistas se toman asimismo como no nacionalistas y, además, resueltos antinacionalista, obviamente frente a aquellos nacionalismos que cuestionan el dominio y la exclusividad de su nacionalismo no confeso. Si yo fuera antinacionalista irreflexivo, al tuntún de la ligereza, afinaria al menos para no verme en el brete de formar alianza con recalcitrantes ultras como el susodicho.
    Hombre, leer a Borges lo recomendaría siempre; es uno de los literatos que más aprecio. Pero don Jorge Luis no actuó siempre- aparte su justa oposición al peronismo no falto, por cierto, de cierto desprecio por lo que tenía de popular-, como ciudadano ejemplar: “Por fin tenemos un gobierno de caballeros”, fue el infeliz recibimiento de Borges al golpe militar de 1976 según recoge María Esther Vázquez,cercana por su trabajo y afecto, en la biografía “Borges: esplendor y derrota”.
    Y para finalizar, lo de Calero, a quien tengo que agradecer tantos buenos ratos que he pasado con su meritorio trabajo, es “falta de ignorancia”. Frivolidad con poca gracia ¿Cómo aventura la afirmación referida a la literatura canaria: “narrativa castrada desde hace años e incapaz de inventar historias más allá de Mararía”? Creo que el único que no ha ido más allá, en sus lecturas, es el Sr. Calero.Lo de la “soñarrera” de Unamuno, otra simpleza. No fue sino la visión ideológica y metropolitana de la indolencia en el colonizado. Las consideraciones que hace, don Miguel, sobre el llamado almendro de don Nicolás Estévanez y el poema “Canarias” en “Por tierras de España y Portugal” son de la misma cuerda. La impresiones de don Miguel no remontó la de un godo ilustrado,la de un furibundo “patriota”.
    Asterión

  4. Muchas gracias, Asterión, por un comentario tan interesante como elaborado. Seguiré tu esquema para replicar algunas ideas. En primer lugar, creo que es obvio que éste es un espacio de izquierda nacionalista, o sea, que contempla el nacionalismo desde una perspectiva de izquierda pero no complaciente con un fenómeno tan complejo y ambivalente. Por eso, la valoración sobre la frase de Fraga es clara y coincide con la tuya. Mi entrada quizás iba más a desvelar el falso universalismo bajo el cual alguna izquierda bienpensante quiere disimular su adhesión a la actual configuración de los Estados-naciones y su negativa a ponerlos en cuestión, que sería casi como ponerse en cuestión a sí misma, ejercicio tan difícil como desagradable para tantos. Ya suponía que alguien con un pseudónimo como el de Asterión recomendaría siempre leer a Borges. Me uno a la recomendación. Lo que me deja asombrado es que la adhesión a Borges pueda ser considerada como “asiento de civilidad” -parafraseando a Ortega- y se dé por hecho que los nacionalistas no leamos a Borges. O que nos recomienden que leamos a Vassili Grossman no sea que nos vayamos a volver abertzales. Es un insulto a nuestra inteligencia. ¿Cómo se puede ser tan prepotente? O Goytisolo, que directamente nos sitúa como criminales en esencia y en potencia. Unamuno merece un comentario aparte. No es igual el Unamuno que dijo que “alguien que hacía de un almendro su patria merecía morir ahorcado en él” que el que posteriormente se disculpa ante Estévanez. Fue un personaje contradictorio toda su vida y no sólo en lo que hace a Canarias. Baste recordar su(s) posicionamiento(s) ante la Guerra Civil, sus conflictos como rector en Salamanca y los homenajes que la Falange le dispensó. Sí coincido abiertamente con su frase “tenéis que crear la conciencia canaria” aunque es verdad que échale mojo que tuviera que venir un “godo ilustrado” a decírnoslo. Y sí, lo de Calero es una decepción. No porque piense como le venga en gana, ¡faltaría más!, sino por la simpleza de sus argumentos. Muchas gracias por dedicar algo de tiempo a comentar la entrada.

  5. Lo que nos separa es la clase social, no la nación. Y por internacionalismo entiendo esta frase: “Sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda del revolucionario.” Solo tengo una pregunta, ¿nacionalismo de izquierdas es revolucionario? ¿se trata de cambiar de banderas o de sistema?

  6. El problema del nacionalismo es el mismo que el de la religiones semitas: o estás conmigo o estás contra mí ya que, de otra manera, no tienen sentido. Por tanto, al final, se desemboca en el fundamentalismo. Si a Calero se le ocurre criticarlo. Si a alguién se le ocurre decir que Canarias es España, es un godo o un infragogo y así sucesivamente.

  7. Komintern, la terminología y el enfoque que utilizas no creo que resulten ya apropiados. El siglo XX ha superado ampliamente ambas cosas. Y son muchas más las cosas que nos separan y también las que nos unen; género, orientación sexual, postura ante el hecho religioso, etc. La nación es sólo una de ellas. Y sigo sin ver la contradicción entre declararse nacionalista de izquierdas y la frase que citas del Che. Ricardo, no acabo de ver la conexión entre las religiones semitas -supongo que querrías decir “semíticas” y el fundamentalismo. En cualquier caso, con lo que no coincido es con que aquí se haya faltado al respeto al Sr. Calero, algo que más allá de la discrepancia no permitiría. Como mucho he recogido las palabras de otro comentarista para referirme a Unamuno, algo creo que bastante ligero y banal, si me lo permites. En cualquier caso, gracias a los dos por comentar. Un saludo.

  8. Acabo de leer lo de Calero y le dejé un comentario. La verdad, me sorprendió que un tío como él se revuelque de esa manera en los tópicos más manidos… Es como quien va de pateo y mira al frente, al futuro, al mundo, a lo universal, y se tropieza con una piedra por no mirar por dónde anda. El leñazo suele ser serio.

  9. Bueno, cualquiera tiene derecho a explicarse la realidad en función de los tópicos que considere conveniente y los demás estamos en nuestro derecho de pasar de los tópicos y tratar de complejizar un poquito más. A mí lo que me subleva es que pretendan hacer pasar por postura intelectual lo que no es sino un pensamiento bastante empobrecedor. Salud, Josemi.

  10. Muy interesante. Sobre el nacionalismo-internacionalismo yo veo este como una expresión solidaria con otras naciones del mundo entre las que, por supuesto, se encuentra la canaria. Yo tampoco veo contradicción alguna entre ser independentista, por ejemplo, y solidarizarse con el ALBA, por ejemplo. Cierto es que los españolistas cerrados intentan hacer creer que nacionalismo-independentismo es igual a aislamiento, endogamia y cerrazón cultural. Como ya han dicho, todo ello depende del sustento socio-político se le dé a la reivindicación nacional.

  11. Coincido contigo, Adeun, en lo esencial de tu comentario. Y también encuentro más interesante y útil para esta etapa -antes que abandonar la reflexión y el discurso nacionalista de izquierdas para Canarias- contribuir a su enriquecimiento, su fortalecimiento, su renovación,… desde una perspectiva crítica y no complaciente con el mismo. De hecho, todos mis esfuerzos con este blog pretenden ir en esa dirección. Si logro un mínimo aporte, ya habré conseguido algo. Salud, Josemi

  12. Rudolf Rocker, profundizó sobre este tema en su obra “Nacionalismo y cultura”, donde se muestra claramente reacio al concepto que nos ocupa al ver una “voluntad de poder” detrás de todo lo nacional y considerar que “el aparato del Estado nacional y la idea abstracta de nación han crecido en el mismo tronco”; la separación de unos pueblos y otros tiene su génesis y su fortalecimiento en la opresión política de los Estados. Consideraba el teórico alemán que existía una clara ruptura entre la cultura y el nacionalismo, ya que era mucho más influyente en el individuo su entorno intelectual que el llamado “espíritu nacional”. El “nacionalismo cultural” es indisociable de su vertiente política, mostrando las mismas aspiraciones de dominio. Para Rocker, la separación entre pueblo y nación era tan clara como entre sociedad y Estado; bajo ningún concepto se puede considerar el Estado como un efecto de la nación, más bien a la inversa. Por otro lado, como escribió Jaume Balboa: la nación es una construcción mental que se proyecta sobre un espacio simbólico, donde la única materialización es el Estado. Pero ¿qué es un Estado? Toda forma de organización estatal se fundamental en tres pilares: la existencia de un robo por parte de un sector social; el uso institucionalizado de la violencia para, precisamente, reproducir el expolio; y la legitimación ideológica de esta violenta situación.
    Felicidades por el blog tienes una buena recopilación de enlaces.

  13. Planteas cosas muy interesantes, Juanito, sin embargo, creo que hace falta delimitar algunos conceptos. En principio, el problema del Estado no es el objeto de este blog, por problemático que sea. Detrás de muchos fenómenos sociales -como por ejemplo los movimientos sociales- existe esa también una “voluntad de poder” y no solemos renegar de ellos. Por otra parte, soy muy receloso con respecto al nacionalismo cultural no tanto con la pretensión de algunas naciones de constituir un Estado, aspiración ésta que me parece muy legítima, tanto como la de no constituirlo. Tampoco acabo de coincidir demasiado con la definición de Estado a cargo de Balboa pues solamente señala aspectos negativos. ¿No existen entonces aspectos positivos entonces? Cuesta creerlo. Muchas gracias por pasarte. Espero que vuelvas.

  14. No pretendo ser mal educado, pero hay cosas que por su gravedad hay que decirlas con toda la crudeza, no por sacar a nadie de dentro pero con la esperanza de que alguno se lo piensen antes de entrar.

    Si critico al nacionalismo poniéndolo a la alzada del chicle (da de comer a quien lo fabrica y engaña el estomago de quien lo consume) alguien desde el centralismo político o progresista me dirá; “aunque tu no creas en la nación, el nacionalismo merece tanto respeto como cualquier otra ideología.

    Bueno, puede que tenga razón, podría pensar, el respetarlos como una opción política no hace daño a nadie, después de todo a nadie le gusta que le digan sin rodeos que su nación es una estúpida basura ilusoria y una fuerza carente de sentido que puede ser peligrosa para la humanidad. Que lo que ellos llaman “su nación o pueblo” no es nada más que el deseo de pertenencia a algo o a alguien que nos anula como personas pasando a pertenecer a un ente superior hasta el punto de tener que dar la vida por ella en caso de exigírnosla

    Y es que las convicciones más firmes de un nacionalista, son una camisa de fuerza para el resto de seres humanos que nos resbala su idolatrada nación, sus historias manipuladas y sus parafernalias patrioteras. … y eso ya es suficiente razón para cabrear a cualquier persona que aspiremos a seguir alcanzando cotas de *libertad. (la *libertad, otro tema para aclarar)

    Aun así podría esforzarme sentir un poco de respeto por el nacionalismo, el único inconveniente es que no siento ningún respeto por él, lo he intentado, pero me siento impotente, cuando hablo con ellos he de hacer grandes esfuerzos fingiendo que respeto sus ñoños sentimientos de identidad que me producen vomitera, porque en cualquier momento puede llegar un progre profesional al cual le repugna tanto como a mi esta forma tan repugnante de manipulación similar a la de la iglesia, y ponerme a parir con su hipócrita multiculturalidad, incluso he llegado a plantearme si pudiera ser una deformación de mis sentimientos, pero por suerte sé cuando mis sentimientos están siendo manipulados y más con una cosa tan burda como es dios o la nación.

    Mi materialista razonamiento me dice que no hay nada que justifique el respeto al nacionalismo, se han ganado a pulso mi risa descarada, verlos tan ridículos en el valle de los caídos o en la ofrenda floral a Rafael de casanovas, o en el aberri eguna, así como las procesiones de patriotas vascos al monte tal-okual, siempre el mismismo y ridículo discurso, acojonando a la gente con; o se fortalecen (Ellos), o los otros nacionalistas se comerán a todos los habitantes de ese territorio con patatas y cebolla, jajajaja, algo así como el coco para los niños o el diablo para el devoto.

    Francamente, el hecho de que el nacionalismo reciba tan pocos insultos es solo atribuible a la tolerancia y moderación del resto de la población que los miramos como algo esperpéntico y pintoresco y que reciben mucha más educación de la que ellos procesan cuando no conciben que no eres como ellos si no les das la razón, acusándote de nacionalista “de la otra nación”.

    Mira nacionalista. Tu fe es un chiste, tu nación igual, tu pretender alinearme con millones de personas desconocidas que ocupan un determinado territorio, diciendo que compartimos no sé que leche de sentimientos, es una farsa. Por mis orígenes andaluces no pretendas alinearme con los chorizos de la junta de Andalucía, máximos exponentes de “el pueblo andaluz”, por mis orígenes catalanes no pretendas alinearme con los mafiosos de la Generalitat por muy representativos que se autoproclamen.

    Tu nacionalista, me puedes decir que sentir a tu nación es lo más grande que un ser puede sentir, pero que para eso se ha de ser un patriota y sentir como un patriota, lo que yo creo que eso ocurre cuando anulan tus facultades criticas y te quedas en la inopia creyendo en una sarta de estupideces fascistas sobre tu heroica misión en la tierra y tu puñetera nación, esa misma tierra con la que especulará los que mueven los hilos de tu idiotez.

    Tu nacionalista, te has tragado que el sentimiento nacional trasciende lo racional, justo!!, es lo que quieren, así no han de dar razones racionales sobre su comportamiento, situándose en un impreciso estado superior más profundo de la simple razón que es cruda i delatora.

    A ti nacionalistas te han capado mentalmente para entender que cuando un dirigente tuyo habla de “la razón en la acción política y el sentimiento nacional”, seas capaz de entender lo que está diciendo, El sentimiento anula la razón, huye de la razón porque la razón amenaza su cómoda burbuja de lo irracional.

    A ti nacionalista te han modelado para tener una serie de creencias, si se cuestionan, en tu capacidad para reafirmarte en ellas estará tu virtud, pero ¿Qué precio has de pagar por esa virtud? Te han convencido para idolatrar a la nación, es tu forma de ser feliz, ¿Cómo sucedió eso, que llegas a adorar algo que eres incapaz de entender definido solo por deseos de pertenencia a algo que muchos no queremos pertenecer y que tu te empeñas en englobarnos dentro?,. Tu pensamiento, tu palabra, tu yo, ya no son tuyos.

    En definitiva, nacionalista, eres tonto hasta el punto de ser un peligro para la sociedad, siendo fácilmente manipulable para hacer daño por los que se trajinan a tu adorada nación y es por todo esto que la sociedad no te debe ningún respeto.

    Una mínima y clásica lección sociológica enseña que la condición de «ser humano» no es innata sino adquirida y modificable; es aquello de los niños-lobo, dejados en la selva: ni hablan ni pueden adoptar la posición erecta; son prácticamente animales. Para adquirir y perfeccionar la condición «humana», es decir, civilizada, con todas sus ventajas y todos sus inconvenientes, es menester convivir socialmente y formarse culturalmente, y si tal se hace con los grandes conglomerados humanos, mejor: más civilizados estarán siempre los habitantes de la gran metrópoli que los del villorrio o aldea. Lección vieja desde Aristóteles. Cuanto más internacional, más abierto, más cosmopolita, más humano será el hombre; el nacionalismo es siempre recurso provinciano, de angostura y encogimiento. Pero hay que comprenderlo: quienes no tienen otra cosa de la que agarrarse, echan mano de eso, de su exaltado, insultante y agresivo nacionalismo.

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